Debate: ¬Ņqui√©n y c√≥mo debe tomar las decisiones que afectan a Urarte? [1]

Los precedentes en el derecho p√ļblico romano

 Gerardo Pereira-Menaut

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 Las decisiones sobre Urarte se realizan, en el Imperio Romano, en tres niveles diferentes:

 Imperial (la Cancillería Imperial, a las órdenes del Emperador)

 Provincial (el responsable es el Gobernador Provincial)

 Local (a cargo del gobierno municipal)

¬†La Canciller√≠a Imperial decide desde lo m√°s b√°sico y genera, hasta lo m√°s particular y concreto, en algunos casos. Deciden sobre la urbanizaci√≥n, la fundaci√≥n de ciudades cu√°ndo, c√≥mo y d√≥nde, o la ausencia de urbanizaci√≥n. All√≠ se dise√Īa un modelo de ciudad, mediante una ley o carta organizativa, que fue igual para todas esas ciudades, adapt√°ndose con flexibilidad, en cada caso particular,¬† a sus condiciones pr√°cticas e hist√≥ricas. Esto quiere decir que hab√≠a un proyecto general de ciudad que iba m√°s all√° de su realidad arquitect√≥nica, y que esta realidad arquitect√≥nica hab√≠a de servir a los intereses del proyecto. Este es el gran mensaje de Vitruvio (v√©ase ‚ÄėRestaurando a Vitruvio‚Äô en Kardo, febrero 2014). Para hacer realidad ese proyecto, que no es sino la Roma Eterna, que no conocer√° las crisis, se inventa la gran creaci√≥n romana: el municipium. Que es mucho m√°s que un mont√≥n de piedras bien ordenadas: es un proyecto de vida-en-comunidad. Pero el mont√≥n de piedras firmemente ordenadas, √ļtil y atractivo, es decir, todos los n√ļcleos urbanos del Imperio, son de importancia estrat√©gica de rango imperial.

¬†He aqu√≠ una intervenci√≥n imperial de otro tipo: el emperador Claudio en torno al a√Īo 50 d.C. reuni√≥ al senado de Roma para tratar de un tema tan importante como ¬°permitir a un privado demoler una casa en ruinas, en el campo! Otra: la ciudad de Stratonicea en Anatolia escribe al emperador Adriano preguntando qu√© hacer con la casa en mal estado de un vecino que no puede costear el arreglo. El emperador contesta que o bien la arregla el propietario o bien la vende a otro vecino para que √©ste lo haga.

El Gobernador Provincial es el representante y ejecutor del poder central, y por eso la cabeza de puente m√°s cercana a los problemas. El Gobierno Imperial deja a la ‚Äúescrupulosa conciencia‚ÄĚ del Gobernador Provincial los casos menos comunes y una especie de tutela sobre todas las ciudades de su provincia. Cuando Plinio era gobernador en la provincia de Bithynia decide desecar una laguna insana; como la obra es grande pide opini√≥n al Emperador. En otra ocasi√≥n interviene para arreglar un lavadero p√ļblico en una ciudad. Son problemas muy concretos que no pueden estar previstos en la ley general de las ciudades y que por alguna raz√≥n no pueden ser resueltos en el marco del pertinente municipio. Pero el Gobernador no ‚Äúcrea doctrina‚ÄĚ, no a√Īade novedades al gran proyecto.

¬†El Gobierno Municipal¬† El Imperio Romano es un tejido compuesto por c√©lulas que son los municipios. Cada municipio tiene un n√ļcleo urbano y un territorio propio, m√°s o menos como nuestros actuales ayuntamientos, de los que son precedente. Cada municipio se rige por una ley, establecida por el gobierno central, todas m√°s o menos iguales, como queda dicho. El √≥rgano de gobierno municipal es una curia, a imitaci√≥n del senado romano, presidida por dos ‚Äėalcaldes‚Äô (duoviri) elegidos por los ciudadanos todos los a√Īos para un mandato anual; tienen el mismo poder, y el derecho de vetar al colega: s√≥lo cuando ambos est√©n de acuerdo se podr√°n hacer cosas. La tentaci√≥n de pensar que tambi√©n en nuestro mundo actual este sistema podr√≠a ser muy beneficioso, debe ser abandonada: en Roma no hab√≠a partidos pol√≠ticos. Pero metidos en pol√≠tica-ficci√≥n‚Ķ quiz√°s un alcalde del partido m√°s votado y otro elegido por los dem√°s partidos con representaci√≥n, en principio… En realidad, algunas tendencias entre los actuales estudiosos de la multi-gobernanza tienen algo en ese estilo.

¬†Vamos a ver el proceso de toma de decisiones que afectan a Urarte en la ley de la ciudad romana de Urso, en la provincia B√©tica, precedente de la moderna Osuna, como paradigma del fen√≥meno general en todo el Imperio. Hay que tener en cuenta que la Ley de Urso es muy temprana (a√Īo 44 a.C.); la experiencia pr√°ctica de los decenios siguientes aconsejaron reforzar las medidas que deb√≠an garantizar una buena administraci√≥n de la ciudad.

¬†Tenemos que situarnos en un ambiente muy distinto del actual: todo est√° orientado a hacer las cosas como deben ser, bien. Y todo el mundo sabe c√≥mo deben ser las cosas: de acuerdo con el proyecto imperial. Para ello se dispone en la ley c√≥mo se han de tomar las decisiones, pero eso no es todo: se a√Īaden otras condiciones para reforzar las garant√≠as de legitimidad o disuadir al administrador/administrado mal intencionado. Las decisiones sobre cuestiones importantes son las m√°s protegidas, y de la mayor o menor protecci√≥n se deduce qu√© se consideraba m√°s o menos importante para el bien de la ciudad, cuyos intereses estaban por encima de cualesquiera otros.

 1.- Del quorum y las votaciones

¬†El cap√≠tulo 75 de la Ley de Urso dispone que nadie puede hacer obras en una casa del n√ļcleo urbano (literalmente: destejar, demoler, disturbare) si no hay una sentencia favorable de la curia municipal, cuando est√©n presentes al menos la mayor√≠a simple de sus miembros (decuriones). La decisi√≥n se toma por mayor√≠a simple de los presentes. Los alcaldes solamente convocan y presiden la sesi√≥n, pero no toman ninguna decisi√≥n ni participan en la votaci√≥n. La experiencia hizo creer al legislador que este quorum era demasiado bajo, y fue aumentado selectivamente. En √©poca del jurisconsulto Ulpiano ya era necesaria la presencia de dos tercios de los miembros de la curia para que √©sta pudiese simplemente reunirse y actuar como tal en cualquier cuesti√≥n, salvo en el toque a rebato. Adem√°s: quien solicite el permiso de obras debe dejar una garant√≠a econ√≥mica de que el edificio va a ser reconstruido. En disposiciones posteriores se dice que habr√° de ser reconstruido en el plazo de un a√Īo, y al menos con la misma calidad que ten√≠a.

¬†Cada a√Īo el municipio ten√≠a que hacer frente a los necesarios trabajos de mantenimiento y reparaci√≥n de v√≠as p√ļblicas, templos y otros edificios p√ļblicos, conducciones de aguas etc. El cap√≠tulo 98 de la Ley de Urso dispone que los alcaldes re√ļnan la curia y se tomen las pertinentes decisiones. El quorum es la mayor√≠a simple ¬†del total de los miembros de la curia, y la decisi√≥n ha de contar con la mayor√≠a simple de los votos de todos aquellos que est√©n presentes.

¬†El cap√≠tulo 99 de la Ley de Urso trata de la construcci√≥n e introducci√≥n en el n√ļcleo urbano de una tra√≠da de agua del exterior. Los alcaldes tienen que reunir a la curia para tratar el asunto, fundamentalmente por d√≥nde debe pasar la conducci√≥n. Es necesario que est√©n presentes dos tercios del total de los miembros de la curia, y se har√° lo que sea aprobado por la mayor√≠a simple de los asistentes. Para garantizar una buena y justa decisi√≥n se a√Īade que la conducci√≥n no podr√° pasar por ning√ļn edificio que no haya sido construido expresamente para tal conducci√≥n.

 2.- Otros medios de asegurar una correcta decisión. Flexibilidad y circunstancia

¬†Si una banda de latrones (peores que simples ladrones) amenazan la ciudad, hay que levantar en armas al pueblo, tocar a rebato. Llegado el caso, y a pesar de su importancia pr√°ctica, la decisi√≥n de tocar a rebato la toman los decuriones que est√©n presentes, aunque s√≥lo sean uno o dos. Con prudencia, se a√Īade que la mayor√≠a simple de los presentes habr√°n de estar de acuerdo en la necesidad de tocar a rebato. No hay tiempo para m√°s formalidades normativas.

¬†En el extremo opuesto est√° la cooptaci√≥n de patrono, una especie de valedor de los intereses de la ciudad ante el gobierno imperial, que ha de ser un senador romano. La cuesti√≥n es delicada, porque estos encargos tambi√©n favorecen a los patronos, que ven aumentados su prestigio e influencia. Para proceder al nombramiento encontramos el quorum m√°s alto, tres cuartas partes de los miembros de la curia, el 75%, y la votaci√≥n ser√° siempre secreta. La ley impone una serie de circunstancias para permitir la elecci√≥n: que el senador est√© fuera de cualquier cargo p√ļblico, como persona privada, es la m√°s clara. Y otros elementos disuasorios: queda totalmente prohibido a los alcaldes promover una elecci√≥n de patrono que no se ajuste a los requisitos legales, con un lenguaje que quiere ser determinante: no pueden promover la elecci√≥n, hablar de ello en la curia, crear alg√ļn documento con ello relacionado y otros extremos. Adem√°s: el alcalde que incumpla tendr√° una alt√≠sima multa econ√≥mica, insoportable para un miembro de la √©lite local de una ciudad peque√Īa como Urso-Osuna.

 Obsérvese también que para evitar concentraciones de funciones-poderes entre los miembros de la curia, no existen decuriones especializados, ni comisiones delegadas para un ámbito de la vida de la ciudad, como por ejemplo el urbanismo. Todos los decuriones votan en toda eventualidad.


3.- Consideración final

¬†Los municipios romanos tienen una autonom√≠a limitada. La salubridad y la est√©tica de los n√ļcleos urbanos, por ejemplo, est√° regulada por disposiciones imperiales. Eso es tanto como decir que el proyecto de ciudad¬† -de cada ciudad en concreto- no est√° en las manos de la ciudad, ya sea en lo m√°s gen√©rico ya sea en lo m√°s pr√°ctico-real, el n√ļcleo urbano. La capacidad gestora de la ciudad se circunscribe a un cierto espacio local, lo cual no deja de ser importante y de hecho imprescindible para un correcto funcionamiento en la vida real y pr√°ctica. Pero subordinado a lo general imperial.

¬†En ese √°mbito local tiene que haber tambi√©n un proyecto-de-ciudad local, en consonancia con el proyecto general imperial. Y si la ciudad de Roma, o la ciudad ideal, es mucho m√°s que piedras bien ordenadas, lo mismo ser√° dicho de cada municipio. Cada uno de ellos ser√° tambi√©n un lugar de convivencia, una empresa com√ļn; tendr√° sus lugares y edificios, privados y p√ļblicos; su planificaci√≥n, ornatos -y su epidermis- llena de simbolismo, que al simbolismo que Vitruvio predica para Roma la capital imperial, deber√° a√Īadir aquel otro que se vincule a la propia ciudad local: a su historia, su cultura, sus logros pasados y presentes, a todo aquello que marque y d√© forma y significado al presente (y, con ello, al pasado) y a un proyecto de ciudad.

 Para todo ello hay que saber muy bien qué se quiere, para qué y por qué. Qué se es, y a qué se aspira.

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[1] Ur(banismo) Ar(quitectura) Te(rritorio). Puede entenderse como un juego de palabras en lengua alemana: Ur- se antepone a una palabra para denotar ‚Äėancestralidad‚Äô o ‚Äėgran antig√ľedad‚Äô. ‚ÄėArte‚Äô no es palabra alemana, pero se entiende bien. Vendr√≠a a significar que las tres realidades juntas constituyen el objeto de la m√°s antigua creatividad en los grupos humanos que viven en sociedades.¬† Si non √© vero √© ben trovato.