¿Qué es la hierba?

Dionisio Rodríguez Álvarez

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Con frecuencia paseamos por el campo y con el nombre de hierba denominamos a un gran número  de diversas superficies cubiertas de vegetación que denominaremos herbácea.

Conocer las “diferentes hierbas” que componen “la hierba” es una cuestión importante, sobre todo si la vamos a utilizar como fuente de alimentación de los animales, es decir como fuente de energía.  Ni que decir tiene que será más importante esa composición  si pretendemos que esta energía sea transformada en carne o leche por un animal, y que posteriormente se pueda traducir en  una fuente de ingresos.

Así, si entendiéramos de “hierbas” sabríamos determinar la calidad nutritiva de un prado, podríamos distinguir si está formado por buenas hierbas gramíneas y leguminosas: raygrass, poa, dáctilo, bromo, trébol, etc. o por malas hierbas: junco, labaza, diente de león, etc. Así, conociendo su fisiología, podríamos determinar su fertilización, época de recolección, método de conservación, etc.

En definitiva sabríamos que esa hierba es una fuente de energía según su composición pero que aun en el caso de henificación se necesita una gran cantidad de hierba por unidad de energía.

También sabemos que hay un grupo de animales especialmente dotados para la transformación de la hierba: los rumiantes. Al poseer cuatro estómagos (Rumen, redecilla, libro y cuajar), sabemos que el rumen es muy voluminoso y fundamental para la transformación de la hierba.

Hete aquí, que Holanda, un país pequeñito de Europa, con buenos prados, empieza a crecer, a urbanizarse, a cultivar tulipanes y a tener grandes necesidades de leche. La hierba escasea, la fertilización necesaria para producir esa hierba cada vez es más importante, por lo que una de sus regiones, Frisia, decide empezar a seleccionar sus vacas para una elevada  producción láctea .

Pero el problema es que, como hemos dicho, la hierba cada vez es más escasa y costosa. Por unidad de volumen aporta poca energía y si no aportas energía a la vaca no hay leche. Por otra parte el puerto de Rotterdam crece sin parar y las importaciones de cereales y soja son baratas y masivas.

La orientación de la selección genética está clara: hagamos vacas que transformen cereales ( maíz) y  soja en leche. Y así logran obtener la vaca frisona, que produce ingentes cantidades de leche a base de cereales y soja, no a base de hierba.

Hay otro país que empieza a plantear su desarrollo; es un país que posee buenos pastizales y muy productivos, que posee vacas que transforman esa hierba. Pero dan poca leche, por lo que deberían seleccionarse para incrementar esa transformación de hierba en más leche, que es nuestra ventaja comparativa.

Pues la decisión fue importar vacas que transformen “pienso” en leche, pasar de hacer una selección genética propia, para transformar hierba en leche,  y cambiar el puerto de importación de cereales de Rotterdam, pongamos por A Coruña.

Lógicamente este modelo de producción lechera hace que con vacas frisonas puedas producir leche en cualquier parte, no hace falta pertenecer a la España verde,  pues es necesario muy poco forraje para suministrar al animal la cantidad de volumen que necesita y darle todo el aporte energético en el concentrado. De hecho, la mayor parte las explotaciones lecheras de mayor volumen (Granja lechera San José: 3.600 cabezas de raza frisona, en Huesca) no se hallan en el Noroeste. Y lógicamente se produce leche con frisonas en Andalucía, Castilla León, Cataluña, etc., que no tienen prados. Y quizás a menores costes.

Ay, si hubiéramos sabido más de hierba y rumiantes hubiéramos enfocado el tema de otra manera y podríamos hablar con propiedad de dos bonitas expresiones:  potencial  endógeno y ventaja comparativa.

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