FRONTERAS Y L√ćMITES

√Ālvaro Garc√≠a Ortiz

Presidente de la Unión Progresista de Fiscales

15/5/2015

pdf

    Si hay un significado presente en todos los idiomas del mundo, este  es el de la palabra frontera. Constante en la historia de la humanidad, separando países, razas, territorios, o propiedades, hemos heredado el frons o el frontis,  que enfrenta o afrenta, y no el limen o el finis, que indica los limites de un territorio.  Hay lugares, calientes, donde este significado además se multiplica para desmentir la geografía, para reconfigurar los continentes, para explicarnos que el estrecho de Gibraltar no separa Africa y Europa, sino que hay una valla, un entramado de cuchillas, concertinas y alambre, que serpentea en un delirio imaginario y encierra dos ciudades.

Fronteras hay muchas, y de muchos tipos, fronteras f√≠sicas, fronteras ideol√≥gicas, fronteras mentales, pero pocas, simbolizan de manera tan gr√°fica el absurdo abismo entre dos mundos. ¬†Esta fotograf√≠a, realizada por Jos√© Palaz√≥n ( premio nacional de Fotograf√≠a en Espa√Īa) y presidente de PRODEIN ( ASOCIACION PRO DERECHOS HUMANOS DE LA INFANCIA), es el mejor ejemplo gr√°fico del contrasentido de esta valla, de esta ciudad, Melilla, ¬†presa de si misma, de una de las dos √ļnicas fronteras terrestres con Europa.

La foto es el reflejo de una hipocres√≠a, la de nuestra democracia y nuestra sociedad, en el desarrollo de este pensamiento hip√≥crita se lleg√≥ a denunciar como si fuera un montaje, una composici√≥n. Para quien no haya estado en Melilla puede parecer incre√≠ble. La fotograf√≠a esta tomada despu√©s uno de los saltos o asaltos a la valla y fue publicada el 15 de octubre de 2014 por un peri√≥dico digital ‚Äú diario.es‚ÄĚ. El campo de golf de Melilla en un 80% fue financiado con fondos europeos de desarrollo regional FEDER, el objetivo de estos fondos es permitir que ‚Äúlas regiones menos favorecidas se recuperen del retraso que sufren‚ÄĚ. Eso si que es el l√≠mite.

La valla necesita justificaci√≥n, y polic√≠as. Nos hace sentirnos mas importantes porque sin ser Ghiberti tenemos la llave de la puerta del para√≠so, o alguna de las 8 del¬† Ed√©n, ¬†porque as√≠ somos mas europeos, mas personas que aquellos que tratan de cualquier manera de saltarla, o asaltarla. Son ‚Äúellos‚ÄĚ, y ‚Äúnosotros‚ÄĚ, nos consolamos pensando que ‚Äúpreserva‚ÄĚ, ‚Äúordena‚ÄĚ, ‚Äúgarantiza‚ÄĚ…..

Los objetivos de control de las fronteras se traducen cada d√≠a mas en la necesidad de asegurar o por lo menos de visualizar la fortaleza de nuestro territorio, la ‚Äú grandeza‚ÄĚ de nuestros estados como potencias a la que los ‚Äúdesarrapados‚ÄĚ del tercer mundo quieren acceder.

Pero no se llama a la puerta delicadamente cuando se huye del hambre o de la opresión, cuanto mas alta es la valla, mas hay que saltar para alcanzarla. Cada vez que se escucha una noticia en este sentido se usan términos apocalípticos, -avalanchas-, -oleadas-, -asaltos masivos, violentos y términos similares, otros incluso peores, amenazantes, asociados al  ébola o al terrorismo yihadista.  La sociedad bien pensante y mal-informada se siente atacada por esta horda de nuevos barbaros invasores, y justifica, como no puede ser de otra manera, las medidas represivas y atentatorias contra los derechos humanos.

Quiz√° las muertes en el Mediterr√°neo hayan despertado alguna conciencia, ¬†hayan suavizado el lenguaje, pero da igual, podemos poner un mar, o un¬† muro, una frontera cada vez mas alta. Podemos poner la valla en Ceuta, en Melilla, en el barrio maldito de las ciudades o a la puerta de nuestra casa, pero dar√° igual. Como dec√≠a Saramago desde Lanzarote, censurando los intentos de controlar la llegada de emigrantes a Europa. “La necesidad de vivir no puede ser controlada”, “ni con murallas, ni con metralletas”.

En su libro ‚ÄúLas intermitencias de la muerte‚ÄĚ, en el que se plantea de una manera rotunda y absurda el drama de la existencia de las fronteras y, una vez superadas estas un obst√°culo casi mayor, la frontera burocr√°tica, la que dentro del muro distingue tambi√©n a quien tiene derechos y quien carece de ellos, la frontera de los sin papeles, Saramago nos recuerda que; -‚Äúning√ļn ser humano es humanamente ilegal, y si, a√ļn as√≠, hay muchos que de hecho lo son y legalmente debieran serlo, esos son los que explotan, los que se sirven de sus semejantes para crecer en poder y riqueza. Para los otros, para las v√≠ctimas de las persecuciones pol√≠ticas o religiosas, para los acorralados por el hambre y la miseria, a quienes todo les ha sido negado, negarles un papel que les identifique ser√° la √ļltima de las humillaciones‚ÄĚ, este emigrante de lujo, desde su Lanzarote describ√≠a ¬†la historia de la humanidad como ‚Äúla historia de las migraciones que ahora nos empe√Īamos en criminalizar‚ÄĚ ,¬† y expresaba en sus discursos, mirando al pasado, a su pasado y al de todos nosotros esta realidad, diciendo, ‚Äúque tire la primera piedra quien nunca haya tenido¬†manchas de emigraci√≥n en su √°rbol geneal√≥gico.

Para John Berger, ‚Äúla emigraci√≥n es la experiencia que mejor define nuestro tiempo‚ÄĚ, ¬†y la respuesta a la emigraci√≥n, a√Īadimos, ¬†es lo que definir√° en el futuro a nuestra civilizaci√≥n, la historia ser√°, como lo ha sido siempre, un juez implacable sobre nuestro comportamiento con otros seres humanos.

√Ālvaro Garc√≠a Ortiz

descargar pdf

Para recibir aviso de novos artigos da revista no teu e-mail…