Sobre la contaminación marina en las costas gallegas…

Juan Santos Echeandía

Vitoria-Gasteiz 1980. Doctor en Ciencias del Mar, Univ. de Vigo. Inst. Inv. Marinas (IIM-CSIC) de Vigo.

 pdf

Galicia, por su historia, ha sido siempre una tierra unida al mar. Su motor económico y de supervivencia ha estado y está ligado a la pesca y los productos obtenidos de sus ricas y productivas aguas. A cualquier persona a la que se le nombre Galicia la relacionará enseguida con el mar y todo lo relacionado con él.

La costa, al formar parte del paisaje, representa un bien único que debería ser respetado y conservado por la cantidad de usos públicos y beneficios que puede dar a la sociedad. Sin embargo, este bien único puede verse dañado por uno de los grandes problemas de la sociedad actual, la contaminación. La gran cantidad de desperdicios generados,  que aumentan exponencialmente en las últimas fechas, unidos a la industria creciente pueden dar lugar, y de hecho es así, a un empobrecimiento de las aguas costeras al ser contaminadas con productos dañinos, como es el caso de los metales pesados. Esta situación se ve agravada por los numerosos asentamientos poblacionales e industriales en las costas debido a su privilegiada y estratégica situación. Los vertidos incontrolados y las depuradoras que no dan abasto para tratar las enormes cantidades de agua generada por las poblaciones producen una contaminación de  sedimentos y de aguas costeras alterando el medio y los ecosistemas naturales, empobreciendo la calidad de las aguas para uso recreativo y poniendo en peligro los ecosistemas, ricos en especies ampliamente usadas para el consumo humano.

Se trata, pues, de un tema que debería ser controlado. Está muy reciente el informe de la Unión Europea sobre el mal estado de las aguas de la Ría de Vigo y la consiguiente amenaza de multa millonaria, si no se solventaban estas carencias en cuanto a su calidad. Por ello, los esfuerzos e incluso nuevas leyes que castiguen la degradación de una parte del medio tan importante para la sociedad como son las zonas costeras, deberían ir en esta dirección. El problema radica en que, de momento, es Europa la que nos tiene que dar lecciones sobre buenas prácticas de cuidado de la costa porque, al parecer, aquí en España no sabemos defender nuestros bienes y riquezas naturales como debiéramos. Afortunadamente en la actualidad, veremos si la cosa cambia en un futuro no muy lejano, el uso del mar y las costas para ocio de la sociedad es gratis y no cuesta nada. No hagamos que sea costoso por su mal uso.

Desgraciadamente no siempre se pueden controlar los factores contaminantes, puesto que en ocasiones son accidentales, como por ejemplo el ocurrido en el año 2002 tras el hundimiento del petrolero Prestige, que causó un daño enorme en los ecosistemas marinos gallegos, que, afortunadamente y gracias al poder remediador del mar, se han ido recuperando en un periodo razonable.

Por todo ello, mientras esté en nuestras manos, se deberían tomar medidas para evitar la alteración de estas zonas costeras. Es en este punto donde me provoca una gran preocupación el hecho de que se haya comenzado a hablar sobre la explotación de ciertos recursos mineros de Galicia que a buen seguro van a provocar grandes daños medioambientales en las costas. Los procesos de extracción de metales preciados en estas minas van a provocar la exposición al medio de otros que no son tan preciados y con alto riesgo de contaminación como pueden ser el plomo o el mercurio, altamente tóxicos. Las lluvias llevaran estos metales peligrosos a los ríos acabando finalmente en las aguas costeras y alterándolas de forma irremediable. Esto sin contar con que la extracción minera pone al medio ante un riesgo extra de accidente medioambiental como ocurrió en las minas de Aznalcóllar no hace aún mucho tiempo y que devastó gran parte de los ecosistemas del Golfo de Cádiz.

Nos encontramos, por tanto, ante el paradigma de crear riqueza para algunos dejando pobreza, en este caso paisajística y medioambiental para otros. Por eso me pregunto si es “rentable” que se desarrollen todas estas actividades mineras que van a tener consecuencias irreparables sobre un bien único en Galicia como es el mar. En mi honesta opinión, definitivamente NO.

Para decirlo con el fresco lenguaje de hoy, la contaminación de las rías es un fenómeno ultra-mega-complicado. Por partes,

¿Quién contamina?: todo el mundo, el privado en su rincón, el campesino, el que vierte al mar lo que no debe, el industrial.

¿Dónde se produce la contaminación?: en cualquier parte del territorio, en las mismas aguas o tierra adentro.

¿Cómo se contamina?: con cualquier actividad cotidiana u organizada.

¿Quién es el responsable de la contaminación de las rías? Fundamentalmente la Administración, dirigida por la Política, que aprueba lo que no debe aprobar o no persigue con diligencia. Pero también todos y cada uno de nosotros, aunque sea en menor escala: el que no separa bien los residuos domésticos, el pequeño campesino que utiliza hormonas y pesticidas despreciando las dosis recomendadas… y así hacia arriba.  Hay para todos, bien que para unos más que para otros.

  descargar pdf

Para recibir aviso de novos artigos da revista no teu e-mail…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Website